De origen sin duda muy portugués, entre sus sinónimos más comunes se encuentran Albarinho, Cainho Branco de Portugal, Galego y Galeguinho.
ENCUENTRO CON EL VINO - BLOG
Alvarinho
De origen sin duda muy portugués, entre sus sinónimos más comunes se encuentran Albarinho, Cainho Branco de Portugal, Galego y Galeguinho.
Organizá una cata para tus amigos
Para una cata es imprescindible preparar el material necesario: una mesa con un mantel blanco (o en su defecto un folio o servilleta, lo importante es que sea blanco), buena iluminación (mejor si es solar), agua para limpiar el paladar entre vino y vino y un recipiente a modo de escupidera. Las copas deben ser de cristal fino, incoloro, sin tallados, de pie largo y de base ancha y boca estrecha.
Aromas del vino

Los precursores aromáticos, como por ejemplo los ácidos fenoles, son parte de la composición de la uva y pasan al mosto presentar ningún aroma, sin embrago durante el proceso de fermentación y crianza estos precursores benefician y causan la formación de aromas.
Los aromas del vino se clasifican como: primarios, secundarios y terciarios.
Aromas primarios: Estos son los aromas varietales típicos de cada cepaje.
Son producto de sustancias químicas volátiles y están representados por dos grupos de compuestos químicos, los terpenos y las pirazinas.
Los terpenos forman parte de una gran familia de compuestos químicos, entre ellos se encuentran el nerol, geraniol, cineol, linalol. Estos forman la parte principal de las uvas moscateles y riesling, pero se encuentran en mayor o menor proporción en todas las uvas.
Las pirazinas confieren a los vinos las notas herbáceas, verdes, como el pimiento verde aroma varietal, o característico, de la cepa cabernet Sauvignon.
Aromas secundarios: Estos aromas se desarrollan durante la fermentación del mosto, en esta etapa se suman los aromas que produce la levadura alcohólica, además aparecen en esta fase los alcoholes superiores, que también aportaran aromas al vino y los ésteres, originados por la combinación de ácidos grasos con los alcoholes, siendo estos los más importantes generadores del típico aroma de fermentación.
Los fenoles volátiles, mediante la acción de la levadura alcohólica, dan lugar a aromas muy particulares como el clavo de olor o el clavel.
Aromas terciarios: Durante la crianza los aromas del vino evolucionan.
En la fase de barrica de roble los vinos se maduran oxidativamente (en presencia del oxigeno) y además se incorporan los aromas propios de la madera, como las lactonas con sus aromas a nuez y coco, o el aldehído vainíllico y su aroma a vainilla. Otro factor determinante en los aromas aportados por la barrica es el grado de tostado al que esta fue sometida, un tostado fuerte brindará notas a madera quemada, pólvora, ahumado y hojas secas, si el tostado es medio los aromas será de almendras tostadas, tabaco, café, chocolate y caramelo.
Descriptores aromáticos de las cepas
La comparación de los aromas es posible ya que la uva comparte con frutas, hierbas y verduras, entre otros, moléculas aromáticas.
A continuación los descriptores de las cepas más comunes en nuestro medio.
Blancas
Chardonnay: Limón, Pomelo, Durazno, Damasco, Miel, Manzana Verde, Pera ,Piña ,Melón ,Plátano, Nuez, Mantequilla, Ahumado
Moscatel: Uva, Miel, Naranja.
Chenin: Jazmín, Pomelo, Durazno, Damasco, Manzana Verde, Piña, mango, Nuez, Pasto Cortado, Miel.
Sauvignon Blanc: Pomelo Rosado, Durazno, Mango, Pasto Cortado, maracuyá, Ruda, Retama, Pera, Pimiento verde, Ahumado, Orín de Gato.
Semillón: Cítricos, Hierbas, Miel, Pan Tostado, Nuez, Ahumado.
Torrontés: Uvas Moscatel, Flor de Azahar, Miel, Cascara de Naranja, Jazmín, Orégano, Rosa Blanca.
Riesling: Ananá, Limón, Flores Secas, Bencina, Canela, Membrillo.
Tintas
Bonarda: Mora, Ciruela, Cereza, Pimienta, Cuero, Chocolate, Canela.
Cabernet Sauvignon: Pimiento Verde, Cassis, Tabaco, Ahumado, Chocolate, Grosella, Pimienta Negra.
Carmenère: Tierra Húmeda, Especias, Frutilla, Cuero, Vainilla, Pimiento Rojo y Verde, Tostado.
Malbec: Ciruela, Cuero, Cereza, Pimienta, Vainilla, Café, Violeta, Trufa, Chocolate.
Merlot: Grosella, Mora, Frutilla, Violeta, Cereza, Pimiento, Clavo, Tabaco, Ahumado.
Syrah: Frutos Secos, Higo, Especias, Ahumado, Anís, Cuero.
Tempranillo: Mora, Ciruela, Higo, tabaco, Clavo, vainilla, Grosella, Membrillo.
Pinot Noir: Mora, Anís, Coco, Frutilla, Guinda, Frambuesa, cereza.
Los aromas del vino se clasifican como: primarios, secundarios y terciarios.
Aromas primarios: Estos son los aromas varietales típicos de cada cepaje.
Son producto de sustancias químicas volátiles y están representados por dos grupos de compuestos químicos, los terpenos y las pirazinas.
Los terpenos forman parte de una gran familia de compuestos químicos, entre ellos se encuentran el nerol, geraniol, cineol, linalol. Estos forman la parte principal de las uvas moscateles y riesling, pero se encuentran en mayor o menor proporción en todas las uvas.
Las pirazinas confieren a los vinos las notas herbáceas, verdes, como el pimiento verde aroma varietal, o característico, de la cepa cabernet Sauvignon.
Aromas secundarios: Estos aromas se desarrollan durante la fermentación del mosto, en esta etapa se suman los aromas que produce la levadura alcohólica, además aparecen en esta fase los alcoholes superiores, que también aportaran aromas al vino y los ésteres, originados por la combinación de ácidos grasos con los alcoholes, siendo estos los más importantes generadores del típico aroma de fermentación.
Los fenoles volátiles, mediante la acción de la levadura alcohólica, dan lugar a aromas muy particulares como el clavo de olor o el clavel.
Aromas terciarios: Durante la crianza los aromas del vino evolucionan.
En la fase de barrica de roble los vinos se maduran oxidativamente (en presencia del oxigeno) y además se incorporan los aromas propios de la madera, como las lactonas con sus aromas a nuez y coco, o el aldehído vainíllico y su aroma a vainilla. Otro factor determinante en los aromas aportados por la barrica es el grado de tostado al que esta fue sometida, un tostado fuerte brindará notas a madera quemada, pólvora, ahumado y hojas secas, si el tostado es medio los aromas será de almendras tostadas, tabaco, café, chocolate y caramelo.
Descriptores aromáticos de las cepas
La comparación de los aromas es posible ya que la uva comparte con frutas, hierbas y verduras, entre otros, moléculas aromáticas.
A continuación los descriptores de las cepas más comunes en nuestro medio.
Blancas
Chardonnay: Limón, Pomelo, Durazno, Damasco, Miel, Manzana Verde, Pera ,Piña ,Melón ,Plátano, Nuez, Mantequilla, Ahumado
Moscatel: Uva, Miel, Naranja.
Chenin: Jazmín, Pomelo, Durazno, Damasco, Manzana Verde, Piña, mango, Nuez, Pasto Cortado, Miel.
Sauvignon Blanc: Pomelo Rosado, Durazno, Mango, Pasto Cortado, maracuyá, Ruda, Retama, Pera, Pimiento verde, Ahumado, Orín de Gato.
Semillón: Cítricos, Hierbas, Miel, Pan Tostado, Nuez, Ahumado.
Torrontés: Uvas Moscatel, Flor de Azahar, Miel, Cascara de Naranja, Jazmín, Orégano, Rosa Blanca.
Riesling: Ananá, Limón, Flores Secas, Bencina, Canela, Membrillo.
Tintas
Bonarda: Mora, Ciruela, Cereza, Pimienta, Cuero, Chocolate, Canela.
Cabernet Sauvignon: Pimiento Verde, Cassis, Tabaco, Ahumado, Chocolate, Grosella, Pimienta Negra.
Carmenère: Tierra Húmeda, Especias, Frutilla, Cuero, Vainilla, Pimiento Rojo y Verde, Tostado.
Malbec: Ciruela, Cuero, Cereza, Pimienta, Vainilla, Café, Violeta, Trufa, Chocolate.
Merlot: Grosella, Mora, Frutilla, Violeta, Cereza, Pimiento, Clavo, Tabaco, Ahumado.
Syrah: Frutos Secos, Higo, Especias, Ahumado, Anís, Cuero.
Tempranillo: Mora, Ciruela, Higo, tabaco, Clavo, vainilla, Grosella, Membrillo.
Pinot Noir: Mora, Anís, Coco, Frutilla, Guinda, Frambuesa, cereza.
Laura Decurnex.
La región de Champagne
La región de Champagne (Foto), la zona más al norte de los viñedos franceses, es una zona con muy pocas condiciones para el cultivo de la vid, los fríos invernales azotan las cepas y el calor no es capaz de madurar por completo las uvas, estas condiciones dan origen a unos vinos muy ácidos y con poco sabor que de seguirse una fermentación convencional resultarían prácticamente imbebibles.Solo el suelo, es una bendición para sus uvas ya que concentra la humedad, refleja sobre las uvas los tibios rayos del sol, guarda el calor del día para la noche y hace posible que las raíces de las cepas profundicen en ocasiones hasta los 20 metros.
En 37.000 hectáreas de viñedo se cultivan tres cepajes de excepcional calidad: Pinot Noir, Pinot Meunier y Chardonnay, de los que se producen anualmente unos 300 millones de botellas.
Solo los productos elaborados en esta región pueden denominarse Champagne
Elaboración del Champagne
Actualmente para la elaboración del Champagne se seleccionan las mejores uvas tras una maduración incompleta, se clasifican, se prensan y el mosto se somete a una fermentación que dura entre 20 y 30 días. Los vinos provenientes de la primera prensada se denominan “cuvée”, y los de la segunda “taille”.
Tras un primer trasiego, el vino obtenido, muy acido aún, se mezcla con los de otras viñas para obtener el tipo deseado. Tras dos trasiegos más, el vino es embotellado en el llamado “tirage” y se le añade azúcar, para provocar una segunda y lenta fermentación que lo transformará en espumoso y mejorará su calidad.
Las botellas se colocan en muebles de madera con una inclinación que mantiene los cuellos hacia abajo y se giran un octavo de vuelta entre seis semanas y cuatro meses para que los sedimento caigan sobre el tapón.
Después llega el momento del degüelle o “degorgement”, actualmente este procedimiento se efectúa luego de congelar el cuello de la botella, esto permite concentrar mejor los sedimentos o impurezas, que son expulsados en forma de masa sólida. Luego se repone el contenido de la botella con el “liqueur d´expedition”, que está compuesto por una mezcla de azúcar, champagne y otros vinos. Según la proporción o dosaje (“dosage”) que se agregue como licor de expedición, antes del encorchado final, se obtendrá la clase de champagne: “Nature” (sin azucar), “Extra Brut” (seco con poco dosaje de azúcar, menos de 5 gramos por litro), “Brut” (seco, entre 5 gramos y 15 gramos de azúcar por litro), “Sec” (seco o apenas dulce), “Demi Sec” (semi seco o semi dulce, entre 20 gramos a 45 gramos de azúcar por litro), o “Doux” (dulce).
Las cuatro primeras clases enunciadas, las más secas, son los ideales para acompañar comidas, y las dos últimas son preferibles para brindis y postres variados.
Finalmente luego del degüelle y agregado del licor de expedición se realiza el encorchado definitivo, con corchos de la más alta calidad rodeados de alambre, para evitar descorches espontáneos.
Sugerencias
Para percibir con plenitud los aromas y sabores del champagne, al beberlo se debe tener la botella a una temperatura entre 6° y 8° C.
Los champagnes y espumosos secos, son ideales para beberlos entre los 8° a 10° C, mientras que los semi dulces o dulces se pueden beber entre los 6° y 7° C.
Es ideal llenar la copa flauta o tulipa entre la mitad y las dos terceras partes de la misma, para que los aromas fluyan hasta la nariz con toda su intensidad; es recomendable servir poca cantidad evitando así que se caliente el champagne en las copas.
La copa flauta es la más tradicional utilizada en los vinos espumosos, especialmente el champagne, porque su forma en “V” contribuye a la mejor liberación de las burbujas. El fondo de la copa, al ser angular, favorece el tiraje del gas carbónico, y la calidad del espumante se basa en el comportamiento de las burbujas que parten del centro de la copa hacia el centro de la superficie del líquido.
Si se aprecian burbujas gruesas y rápidas que suben a la superficie, se advierten signos de juventud; en el caso que sean pequeñas y finas, se advierte calidad; finalmente, la denominada espuma que se debe acumular en el centro de la copa, demuestra que se está en presencia de un espumante o champagne de calidad suprema.
Las botellas, una vez abiertas, para conservar el frío deben colocarse en baldes frappé con hielo y agua, y en lo posible que queden cubiertas hasta sus hombros (angostamiento de la botella), evitando así que la primer copa que se sirva este templada en exceso.
Laura Decurnex.
Vinos de aguja

Estos vinos tienen la característica de poseer una pequeña cantidad de anhídrido carbónico, este gas puede añadirse (se añade azúcar al vino base en un recipiente herméticamente cerrado al que se le agrega la levadura, sistema similar al utilizado para los vinos espumosos aunque a menor presión) o bien tener su origen en el proceso fermentativo del vino, como es el caso de los vinos de aguja naturales.
Luego de abierta la botella el gas se va desprendiendo muy lentamente, esto da origen a pequeñas burbujas que no llegan a producir espuma. En la boca percibiremos una sensación picante y agradable, de ninguna manera estas sensaciones deberán ser agresivas.
Los vinos de aguja sueles ser blancos o rosados generalmente semisecos o semidulces, estos deberán consumirse jóvenes, preferentemente durante el mismo año de su embotellado, se recomienda servirlos a una temperatura de 6-8ºC.
Son vinos ideales para la época estival ya que maridan a la perfección con platos frescos como ensaladas, mariscos, pescados, arroces, aperitivos o postres.
Laura Decurnex.
Luego de abierta la botella el gas se va desprendiendo muy lentamente, esto da origen a pequeñas burbujas que no llegan a producir espuma. En la boca percibiremos una sensación picante y agradable, de ninguna manera estas sensaciones deberán ser agresivas.
Los vinos de aguja sueles ser blancos o rosados generalmente semisecos o semidulces, estos deberán consumirse jóvenes, preferentemente durante el mismo año de su embotellado, se recomienda servirlos a una temperatura de 6-8ºC.
Son vinos ideales para la época estival ya que maridan a la perfección con platos frescos como ensaladas, mariscos, pescados, arroces, aperitivos o postres.
Laura Decurnex.
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